jueves, 13 de mayo de 2010

Una Iglesia homofóbica

En una manifestación convocada por la Iglesia Católica, se repudiaron los derechos de homosexuales.

uno
En el diario oficial de los sanjuaninos, en su edición del pasado domingo 9 de mayo, se informa que unos “10.000 fieles dijeron no al matrimonio gay en una fiesta religiosa” Parece que la convocatoria fue para celebrar los 200 años de la Patria. Obvio que estaba al frente de todo Monseñor Delgado, un hombre que ha demostrado varias veces un espíritu estricto, reaccionario y medieval. Esa tarde, justo iba por avenida Ignacio de la Roza y advertí el tránsito cortado, así es que doblé por calle Salta y busqué avenida Libertador. Debo confesar que me bajé un rato a mirar el asunto y me di cuenta que no eran más de 8.000 creyentes. Supongo que Diario de Cuyo tuvo que inflar la cifra para ganar indulgencias ante tantos pecados. Pecados estos que en el futuro deberán enjuagar en el incierto purgatorio adonde los infames recobran su conciencia y los corruptos sacuden el sarro que la trampa les ha dejado.

dos
Parece que la procesión viró en su temática bicentenaria y los hijos del Señor terminaron pidiendo que “Dios ilumine a los legisladores para que no sigan sancionando leyes que atentan contra la integridad de la familia”. Esto, en clara referencia a la media sanción que ya tiene la ley que da a los homosexuales igualdad de condiciones. Entre otras cosas, la ley establece la posibilidad del casamiento gay. Algo que de seguro ha espantado a la Santa Iglesia Católica. El diario que en otros tiempos adhirió al gobierno militar, informa que los corderos de Dios “aplaudieron eufóricos cada vez que desde un altoparlante un locutor gritaba: ¡No al aborto, no al matrimonio gay!”. Acá podría terminar esta nota. Pero no. Sigue.

tres
Delgado argumenta que “así como nadie puede cambiar la ley de la gravedad, tampoco nadie puede cambiar el orden natural del matrimonio, compuesto por un hombre y una mujer”. Y agrega que “ningún legislador pensó en el bien de los niños de esas posibles adopciones. Entonces, también es una grave ofensa a los derechos de los niños”. Debo confesar asombro ante una mente tan obtusa, tan falta de apertura a los tiempos que se vienen, tan medieval, para usar un eufemismo.

cuatro
Lo primero que se me viene a mente es que nadie cambia el orden natural de nada. Si dos homosexuales, sean hombre o mujer, se casan con su pareja que, por esas azarosas marcas del amor tiene su mismo sexo, no están perturbando a nadie. No cambia la evolución, no cambia el clima, no cambian las especies, no perturban el medio ambiente. Sí joden a la naturaleza la minería a cielo abierto con cianuro, los derrames de petróleo, y la corrupción de funcionarios que se roban la plata con la que podríamos aumentar la asignación universal por hijo. También embroman mucho los curas pedófilos que dejan marcas imborrables en personas indefensas. Pero parece que eso no le molesta mucho a nuestro arzobispo, ya que nunca opina de contaminación, de regalías bajas, de pedofilia y de corrupción, ingrediente éste último que abunda a baldes en nuestra provincia.

cinco
El diario oficial también informa que durante la arenga angelical de Delgado, “aplaudieron los funcionarios presentes, entre ellos el gobernador Gioja, el vice Rubén Uñac, el diputado nacional Daniel Tomas y el intendente Marcelo Lima”. Bueno esta parte no sorprende tanto. Es necesario saber que las personas que tienen la conciencia intranquila, deben asumir una posición impoluta para calmar ese yo interior que en algún momento hace pesaje de carga. Esto es claro: hay gente muy cargada de maldad y hay otra gente que no. El avezado lector sabrá distinguir quién es quién, ¿no? También quedó en claro que quienes nos gobierna, esgrime un pensamiento conservador, retrógrado y alejado de la tolerancia que deberíamos tener todos con personas que eligen amar y eligen su sexualidad de un modo diferente al que nosotros lo hacemos. Insisto: acá podría terminar esta nota. Pero no. Parece que sigue.

seis
La noticia citada dice que Monseñor Delgado continuó su arenga pidiéndole al creyente que “no deje pisotear sus derechos ciudadanos ni la dignidad de la familia”. En apariencia parece este un buen consejo. Pero analizado con una mirada un poco más profunda, también parece una invitación subliminal a eliminar homosexuales. No sé, me parece. Y también me parece que esta nota acaba de terminar.

Por Ernesto Simón
Publicado en www.titularesya.com
12/05/2010